Así que la semana pasada fui a la guardería en la que había reservado plaza en octubre y les llevé a mi niña. Con el corazón muy pesado la dejé una hora.
Una hora larguísima de 60 minutos eternos...
Y dos días después la llevé dos horas.
Qué largas son las horas. Qué silenciosa está la casa sin La Peque.
Esto era sólo la "adaptación" que llaman. No se trata de que el bebé se adapte a la guardería, si a ellos les da igual. Se trata de que la madre se adapte a estar unas horas sin esa personita de la que apenas se ha separado en los últimos cuatro meses.El miércoles empecé a trabajar de verdad. El día anterior me pasé por el instituto para hablar con la profesora que me había sustituido y que me contara cómo van los chavales.
Parece que no me he ido. Han cambiado algo físicamente, pero siguen igual de tontos. Como tajadas de bacalao, en su mayoría.
Tengo que aclarar que doy clase a chicos de entre 15 y 18 años, en Secundaria y Bachillerato. Es decir, algunos de ellos son casi mayores de edad (o sin el casi) y están en el instituto obligados. No quieren estudiar, viven en un mundo de fantasía en el que por sus grandes talentos, y sin esfuerzo, conseguirán un trabajo fabuloso en el que ganarán más que un licenciado o un ingeniero. O hablan de sacarse una oposición cuando son incapaces de permanecer sentados una hora para estudiar. Y no escuchan cuando les intentas explicar que la realidad no es así.Me da pena. Muchos de ellos obtendrán su título porque los profesores decidiremos en la reunión de evaluación aprobarles con un 4, para que al menos tengan algo. Los más afortunados trabajarán con sus padres en el campo y no lamentarán haber desperdiciado estos años quemando mochilas o burlándose del profesor.
Otros se arrepentirán en cuanto la realidad les suelte una de esas bofetadas que se reserva.
Yo he vuelto al cole esta semana, pero ellos se irán para siempre en menos de un mes. ¿Qué será de ellos?¿Estarán a tiempo de cambiar y reorientar sus vidas?
Ojalá me equivoque y dentro de 30 años yo sea una jubilada y ellos grandes empresarios, deportistas de élite o personas de provecho. Que sean felices.

YO TAMBIEN TE LEO... Y ME IDENTIFICO CONTIGO, MI HIJA MEDIANA ES MAESTRA Y EN AGOSTO ME HARA ABUELO... YA ME CONOCES UN POCO MAS.
ResponderSuprimirUN BESO Y OTRO A TU NIÑA.
Para ser deportista de élite no hay que estudiar mucho, eh?
ResponderSuprimirY ni siquiera un gran empresario necesita carrera. Bueno, a lo mejor ahora sí, pero antes no.
En fin, que a mí se me acabó ayer la baja por maternidad y como estaba en el paro, pues vuelvo a él sin más remisión.
Después del verano buscaré currele a ver qué tal, que con las espectativas que hay...
Aunque es pensar en separarme de mi bollo y me da algo...
Besos miles y feliz finde guapa!
Elly
Se me ha quedado la cara seria, como una vela. Sin ápice de sonrisa, y es que lo has relatado fabulosamnete.
ResponderSuprimirAhí, entre ellos, está mi hijo de 16, que me va a sacar de este mundo, porque lo único que le interesa es cómo le queda el pelo y los pantalones antes de salir hacia el instituto. Nada más. No le interesa nada más. Bueno, sí, sus amigos.
¡Ay!
Groucho: pues enhorabuena, disfruta de la nieta. Debe ser una gozada ser un abuelo joven, yo lo veo en mis padres...
ResponderSuprimirElly: lo de la guarde es duro, pero cuando no hay otra manera... suerte buscando curro, que te hará falta. Yo sólo tengo contrato hasta el 31 de agosto, ya veremos qué pasa en septiembre.
Jardinera: pues entonces, ¿qué te contaré yo que tú ya no sepas? Con lo monos que son de bebés, para qué crecerán...